Aniversario

Hace un año Saliva, mi poemario con ContraEscritura, asomaba el hocico, y empezaba un viaje que me llevaría a declamar en nuevos sótanos, bares, librerías y hasta en terrazas frente al mar bajo el sol del invierno.

En ese momento pensé que se cerraba un círculo que había empezado con Síntoma, mi primera plaquette autoeditada por The MPress, y con un email psicópata.

Pero los libros frecuentemente tienen sus propios planes, y tejen redes que te acercan a otros mutantes que te bienvienen en sus espacios y te animan a continuar escribiendo sobre insectos, huesos floridos y lo que ocurre dos centímetros por debajo de la piel de las cosas.

Gracias a todos los que creyeron en este libro y ayudaron a desparramar mi voz y mis palabras. Son muchos. Ustedes saben bien quiénes son.

Mientras me preparo para aterrizar en Cosmopoética a finales de este mes y mientras trabajo en lo que vendrá (un par de proyectos que me tienen muy ilusionada) aparece este vídeo casero: Con mi balsa. Va para los que ya se sumergieron en Saliva, y para los que quizás quieran aún visitar sus páginas.

Gracias por su siempre amable atención. Play it loud.

Autoentrevista, o qué hacer con un palo de selfie

punk cred

Me gustaría ser la tataranieta de Chesterton para poder comenzar este post con “it has been called to my attention”, o algo así. Se me ha informado, llegó a mis zarpas, me lo contó un pajarito. Se ve que en algún recodo de la red, pero no en la deep web, sino todavía en el más acá, algún iluminado con ínfulas de periodista ha hecho un cuestionario estándar para escritores. No nos confundamos: no es el cuestionario Proust, ni uno de esos ping-pongs de pregunta-respuesta relámpago tan habituales en las últimas páginas de los periódicos. No. Esta alma de cántaro empieza diciendo “me he dado cuenta de que le pregunto lo mismo a todos mis entrevistados”. O algo así. Si esto no basta para activar tu modo-Haddock (¡bachibuzuk! ¡sietemesino con salsa tártara! ¡vago de manual! ¡creador de hypes!), igual ayuda lo que sigue (parafraseado creativamente, pero el concepto es el concepto): “Entonces he decidido compilar todas estas preguntas, colgarlas en un recoveco de mi maravilloso blog, y tú sólo tienes que pinchar en el link, responderlas, y triunfar así en la red de redes: harás una búsqueda egoica en Google y aparecerás por arte de magia en este blog”.

Considérate entrevistado.

Ahora bien. Una tiene una edad, un par de libros leídos, algún libro publicado, muchos caballos desbocados, patos que se suelen volar rápido, pocos farolillos y menos ruidos. Una intenta jugar a la artista conceptual, y funcionar en modo punk la mayor parte del tiempo. Por eso, no es ajena al ya tan manoseado paradigma del DIY. Hace rato que lo hacemos nosotros mismos. Nos autopublicamos y autoeditamos libros y discos y fanzines y revistas, damos la vara en Facebook con el autobombo para que el pluriverso se entere, dejamos que cada tanto algún hacedor de milagros nos publique esto y lo otro, con cuidadito de que el sistema no nos fagocite (“en el capitalismo lucho con las armas del capitalismo” decía un conocido que se pretendía comunista) y de que no acabemos por error vestidas de petardas en un cocktail de la industria metiéndonos merca con el mejor postor. Todo eso ya lo hemos aprendido. Lo digo porque quizás algún despistado pensó que esta pseudopropuesta periodística de la blogosfera tenía lejanamente algo que ver con el “hazlo tú mismo”. Error, baby. Esto tiene tanto de autogestión como un palo de selfie.
Pero hay más. Desempolvemos la figura del intermediario. Porque it has been called to my attention que hay editores que ofrecen este SerBizio a sus autores porque “siempre viene bien una entrevista”.

Ah, los intermediarios. Los amamos, los odiamos, agradecemos cuando nos descubren, despotricamos cuando nos ignoran, acabamos cagándonos en su estampa la mayoría de las veces (salvo con los mencionados hacedores de miracolos, que haberlos haylos), pero en general no hacen nada que una sola no pueda hacer. Salvo golpear a las puertas de las altas esferas (¡Los suplementos dominicales! ¡Las máquinas de contar likes! ¡Los millones de vistas en YouTube!). Si eres un intermediario y haces tu trabajo y las niñas adolescentes tienen posters con la cara de tu protegido encima de la cama y abajo del crucifijo, o marcapáginas y calzones serigrafiados con la portada del libro de tu protegido, albricias: todos han ganado. Si, por el contrario, te limitas a ofrecer una pseudoentrevista en el blog de mierda de un señor que es tan vago que ni siquiera se curra las preguntas a sus entrevistados, que ni siquiera busca a sus entrevistados, que ni siquiera los elige, que se limita (suponemos) a filtrarlos, entonces estamos ante la desidia total, la muerte del periodismo, la muerte del blog, la muerte del oficio editorial, la muerte de la figura del intermediario, la muerte del pensamiento crítico, la muerte de la novela, la extinción de las ballenas y el apocalipsis zombie.

Ahora, con vuestro permiso, procedo a autoentrevistarme:

Hola, soy Macky Chuca, mi primer libro publicado fue La reina del burdel (relatos, Ed. Sloper), mi segundo libro publicado fue Saliva (poesía, ContraEscritura) y en el medio me autoedité Síntoma, que es un fanzine/plaquette de poesía muy cuco, bajo el nombre de guerra de The M Press (coartada/empresa en Panama Papers). Todo indica que hay incautos que están planeando publicarme un tercer libro, porque no saben aún (se enterarán por este post) lo bocazas y desagradecida que puedo llegar a ser. Desde acá un saludo fraterno a todos ellos.

Ah, también me he dedicado a cantar y a autoeditarme discos en bandas como Mostros, Weed Bug y (próximamente) Myrna Minkoff. Tres grandes bandas con tres nombres de mierda (uno de ellos lo elegí yo). Participo en el recording project Black Sushi (ese sí es un gran nombre), y tengo un proyecto solista que hasta el momento cuenta con un (1) tema grabado, pero aún no me he hecho el Bandcamp porque no sé qué foto de portada poner. Por ahora mi mejor idea consiste en salir con camisón blanco y escopeta. El nombre lo sabrán a su debido tiempo.

También hay incautos que me han dejado escribir en sus publicaciones, digitales o en papel: La Bolsa de pipas, La mujer de mi vida, Agitadoras y, últimamente, Karate Press. Pero esta tiene trampa, porque se hace en mi habitación propia. En KP tengo el cargo de hechicera y gestora del pánico y una columna donde hago hablar al oráculo para, básicamente, insultar a los Beach Boys y a los Who con total impunidad.

In your face, hombres blandengues.

Ya está. Miren qué fácil es hacer una autoentrevista y un post de mierda para tu blog.
Hala, me voy a hacerme una selfie, que en la que tengo que FB no salí con suficiente cara de zorra.

Imagen: Raymond Pettibon

De procesos y jardines

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Mientras Lara Ginhson inauguraba su exposición “Jardines aéreos” yo trabajaba en algunos poemas de lo que luego sería Saliva. Me pidió un texto para poner en la pared de su muestra en la Galería Panal y disfruté locamente intentando describir lo que me producían esos estanques floridos que son sus fotografías. Lara y yo estuvimos muy cerca en esos días, con mails y mensajes que iluminaban las pantallas en dos hemisferios, enredadas en diversos procesos creativos y mujeriles, mientras ella cruzaba los Andes y yo un charco y otro. Por eso, nada me hizo más feliz que tener una de sus obras en la portada cuando esos poemas se convirtieron en un libro.

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Aquí pueden ver alguna foto más de los jardines de Lara:

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Este es el texto que escribí para su exposición.

A primera vista los jardines de Lara Ginhson parecen aéreos, parecen flotar, colgantes, en una translucidez donde sólo reluce el esqueleto de la vegetación. Pero creo que lo que realmente ocurre es que la obra de Lara agujerea la pared y altera el plano para sumergirnos en esos estanques mágicos de nuestros libros favoritos de la niñez y, si me apuran, en las charcas de la infancia de la vida planetaria. Si nos acercamos con mirada inocente y nos dejamos succionar por la imagen acabamos en el fondo de una alargada pileta negra, tratando de entender el mundo desde abajo de la tapa del agua. Los espectadores nos amontonamos para transformarnos en una única criatura abisal, estrenamos antiparras de profundidad y entonces vemos por primera vez algo tan simple y tan bestia como una nervadura, un pecíolo, la espalda de una hoja que se arquea para seducirnos. Y con esos ojos nuevos de rayos x tratamos de alejarnos de la foto pero ya es tarde. Después de un rato, nos miramos unos a otros de reojito y entendemos que somos, irremediablemente, pasajeros del sueño monocromo de Lara. Como axolotls en nidos de enredadera, como renacuajos en capullos nacarados, como batracios ínfimos en un camalotal quemado por la luna.

Saliva está a punto de cumplir seis meses y este viernes lo presentamos en Valladolid, en la librería A pie de página y luego en El desierto rojo. Que este libro esté aquí es gracias al trabajo de un puñado de mujeres, empezando por Marta, mi editora, y sus secuaces, y Lara que me regaló esa imagen, y que me regala constantemente inspiración. Al resto de amigas yeguas les agradezco en las páginas del final. Para los que quieran saber más sobre Saliva, sus jardines oscuros y los esqueletos del rincón, nos vemos este viernes.

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Domingo de sirenas perdidas

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Recién llegada del Domingo Poético que organizaron en La Casa Taller, un espacio adorable en el puerto de A Guarda.
Allí Marcos de la Fuente, director del Festival Kerouac Vigo, presentó su libro Las partículas brillantes, y yo lo acompañé con algunos textos de Saliva.
Aquí les dejo imágenes de una tarde perfecta en buena compañía. Fue bastante mágico. Hay un momento en que las palabras sobran y bastaría con mirar el mundo desde la terraza iluminada por el último sol de la tarde, esperando que el mar nos devuelva algunas de nuestras sirenas perdidas.
Gracias a Gemma y Marcos por las fotos.

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I’m gonna smash my, smash my radio!

No. Hoy no. Hoy no ataco la radio a martillazos porque tuvimos el enorrrrme placer de que nos invitaran al programa Todos somos sospechosos, de Radio 3, donde Laura González, que es un amor, me hizo una entrevista divertidísima y me dejó contarle cosas sobre el coxis, el punk y mi nuevo libro. También hubo tiempo de declamar, sacarle brillo a mi irreverencia ladrándole a los canónigos de la rima y hasta estrenar un tema de STA. Sí, los tiburones del dub de las tres orillas me regalaron Rhythm Pad y tuve el honor de cantar cositas encima. Rub a dub dub in da pub y todo eso.

El podcast lo podéis escuchar aquí.

Las fotos son de Marta, editora capitana de ContraEscritura.

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Presentación de Saliva en Barcelona

La semana pasada estuve en Barcelona presentando Saliva. Tuve la suerte de que Marta, editora capitana de ContraEscritura me acompañara y grabara en pleno rapto.

Si quieren verme declamando y divirtiéndome al mismo tiempo, pueden hacer click en este YouTube tan aparente.

Gracias a todos los que se acercaron. Muy pronto, más festejos en directo aquí o allí.

Mr Postman y su predilección por el martes 13

IMG_2625La criatura decidió llegar al bosque, por fin, un martes 13. La edición ha quedado preciosa, y eso es mérito de ContraEscritura. Sobre el interior no puedo decir nada porque, bueno, ya lo digo todo ahí, en las interioridades del papel.

Gracias a todos los que han adoptado a Saliva hasta el momento, y a los que ayudan a este pequeño proyecto con difusión y diversas muestras de amor.

Esto sigue, con presentaciones en Madrid el 24 y 25 de octubre, y en Barcelona el 30 de octubre. Me encantará veros en el camino. Salud.

El cartero llama muchas veces

Hay una fiesta ahí fuera, y se la ha montado el cartero con un montón de ejemplares de Saliva. Mi libro ya está viendo mundo, aunque todavía no ha llegado al bosque y eso significa que no le he podido partir el lomo aún.

Recuerden que el libro está disponible, para ser comprado sólo con un click, en la tienda de ContraEscritura.

Todas estas son fotos que los amigos han ido colgando. Miren qué bien luce la portada con la foto de Lara bajo la cámara. Qué despelote.IMG_2583

 

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Hay una fiesta ahí fuera, y habrá muchas más: la primera presentación de Saliva será el sábado 24 de octubre en Libertad 8, Madrid. Agenden, amigos de la capital, no se queden sin salivar.

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Decile que andás de fiesta: no saben la que estamos preparando en Barcelona. También a fin de octubre. Pero por ahora no puedo decir nada, sólo que será grandioso. Stay tuned.

Gracias a todos los que mandan y cuelgan fotos de Saliva. Esto se está poniendo muy divertido gracias a ustedes. Salud.

 

Categoría: papiroverba

¿Cómo os habéis quedado? Papiroverba. Se me inflama el hipotálamo de lindor.

Esa es la categoría que han elegido en Contraescritura para sus muy hermosos libros, y Saliva ya está allí, en preventa, listo para ser comprado con un click. Se envía a partir del 24 de septiembre, así que en sólo diez días comienza el rocknroll.

Agradezco a todos las muchas muestras de ánimo recibidas, el desparramo y el compartir. Esto ya no hay quien lo pare.

Pronto hablaremos de presentaciones y demás. Hasta entonces, salud.

Captura de pantalla 2015-09-14 a la(s) 13.59.42

 

 

Salivando

portada saliva

Saliva empieza bien, incluso antes de que alguien lo abra por primera vez: tiene la fortuna de contar con una fotografía de mi adorada Lara Ginhson en su portada. No les explico los niveles de felicidad. Los astros se conjugaron hermosamente, Lara dijo que sí, la editorial dijo que sí y Chuca se sale de la vaina.

Todo el diseño del libro promete. Seguramente sea yo la más ansiosita del condado. Quiero tener el libro ya, tocar sus guardas de colores (¡colores!), olerlo (¡tinta fresca!) y romperle la espina dorsal (¡jiu-jitsu!). Y luego olvidarme de él y seguir con lo mío.

Pero vamos a tener que aguardar un rato más. El artefacto se encuentra ahora en manos de su imprentero. Qué se le va a hacer, no podemos ir y coaccionar al imprentero con un trabuco. No quedaría bien.

Mientras tanto, para amenizar la espera, hay un par de cosas que podemos ir haciendo:

-llamar a madre y contárselo para que monte un festival de emoticonos bizarros con sus amigas en WhatsApp y brinde conmigo en polaco (eso yo, a menos que ustedes también tengan madres polacas con WhatsApp).

-ir corriendo derechito a la página de ContraEscritura y hacerse socio: Saliva está en preventa, con total exclusivité y fraternité, para los socios de la editorial. Porque es una editorial tan pero tan cool que hasta tiene club secreto. ¿Qué tul? Ser ContraSocio es lo más, es como ser del Ejército Simbiótico de Liberación pero a nivel bibliófilo. Te dan regalitos y descuentos. Y te llega por correo, lo cual te da A. esa alegría atontada de recibir una carta y B. la opción de flirtear con el cartero. Todo son ventajas. Vayan a mirar.

-pueden ir a la página de Lara e inundarle la bandeja de entrada a piropos, por tener ese ojo biónico y hacer fotos tan fantásticas. Si la tienen cerca, denle besos de mi parte.

-podemos ir ensayando delante del espejo los nuevos textos que declamaremos en las presentaciones del libro (eso yo, también. Si quieren venir a verme ensayar, traigan helado).

-podemos preguntarnos por qué el libro no trae ni titulo ni nombre de la autora en la tapa. Ahí los quiero ver. Moderrrrrno. Purga del ego, se llama. Una no puede rutilar en primer plano constantemente, y el universo te envía a tu editora para recordártelo.

No sé qué más sugerirles. La otra opción: quédense piolas y esperen a que llegue a la tienda de Contraescritura o, un poquito mas tarde, a librerías.

Yo me voy a prenderle fuego a septiembre, que viene con tutto.

Gracias por la compañía, queridos caminantes de Champawat.